Autora: María Regla Benítez
Ingeniera Técnica Agrícola, Directora Técnica en Dehesa de Espartinas, S.L.
Autora: María Regla Benítez
Gráfica 1: Superficie de arroz en España en 2017. Fuente: Anuario de Estadística 2018, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
En 2017, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la superficie cultivada en nuestro país superaba las 107.000 hectáreas. El cultivo está presente en Andalucía, Extremadura, Cataluña, Comunidad Valenciana, Aragón, Navarra, Murcia, Castilla La Mancha y Baleares, aunque la mayor parte de la superficie se concentra en las cuatro primeras comunidades (Gráfica 1).
Andalucía es la mayor productora de arroz de España, con 40.000 hectáreas cultivadas, repartidas en su mayoría (37.481 hectáreas) en Las Marismas del Guadalquivir (Sevilla) y en La Janda (Cádiz) en los municipios de Benalup Casas Viejas, Medina Sidonia Vejer de la Frontera y Tarifa (2.569 hectáreas) y 29 hectáreas en la provincia de Huelva. Es en esta comunidad, además, donde se alcanzan los mayores rendimientos del cultivo, llegando incluso en años favorables a los 13.257 kg/ha en la provincia de Cádiz (Gráfica 2).
Prácticamente toda la superficie arrocera andaluza se cultiva bajo la normativa de Producción Integrada (PI).
Gráfica 2: Rendimientos medios en las principales zonas arroceras en 2017. Fuente: Anuario de Estadística 2018, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Las variedades cultivadas se agrupan en dos grupos: ·
Ilustración 1: Condiciones climáticas favorables para la infección de Piricularia oryzae. Fuente: Reglamento Específico de Producción Integrada de Arroz de Andalucía.
En campo, el hongo se encuentra en forma asexual o conidial y recibe el nombre de Pyricularia oryzae mientras que, en laboratorio, el hongo puede producir esporas sexuales y recibe el nombre de Magnaporthe oryzae. En ambas situaciones estamos ante el mismo patógeno.
Tabla 1: Escala reducida de fenología en arroz y épocas de mayor severidad de afección por piriculariosis en Andalucía. Fuente: Programa Triana Cultivos, RAIF 2018. Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Junta de Andalucía.
Tienen que cumplirse dos condiciones: que el inóculo esté en la parcela y que se den las condiciones climáticas adecuadas para que comience la infección (Ilustración 1).
Una vez ocurre esto, la enfermedad que empieza en rodales o focos, se propaga rápidamente.
El Ciclo de cultivo del arroz tiene una duración de 140-170 días. Para definir sus estados fenológicos se utiliza de forma general la escala BBCH. Ésta divide el ciclo de cultivo en 10 estadios principales y 100 estados fenológicos (BBCH 00 -BBCH 99).
Para simplificar un poco esta escala, la Red de Alerta Fitosanitaria (en adelante RAIF) y el programa Triana Cultivos (Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía) facilitan a los técnicos una escala más reducida que divide el ciclo de cultivo en tres fases fisiológicas: vegetativa, reproductiva y maduración y estas a su vez en 14 estados fisiológicos (Tabla 1).
La incidencia y severidad en las diferentes partes de la planta está muy determinada por la variedad. Pyricularia oryzae afecta más a las variedades de grano medio o redondo que a las variedades de grano largo. Para determinar la severidad de la enfermedad, se siguen escalas visuales.
| Incidencia | Número de hojas o panículas afectadas con respecto al total muestreado, expresado en porcentaje. Es decir, si hay o no hay enfermedad. |
| Severidad | Intensidad con la que la enfermedad afecta a las plantas del cultivo. Suelen seguirse escalas de severidad de referencia. |
Ilustración 2: Ciclo biológico de Pyricularia Oryzae.
La enfermedad se inicia en la parte baja de la planta y desde ahí asciende hacia las partes más altas.
El inóculo se encuentra en restos de cosecha del año anterior o en malas hierbas presentes (Echinochloa sp, Phalaris arundinacea, Ciperáceas…) y cuando se dan las condiciones ambientales favorables se produce la esporulación. Los conidios son transportados por el viento o gotas de lluvia hasta depositarse en la superficie de las hojas.
En condiciones de poca luz, temperatura y presencia de agua, se produce la germinación del apresorio y la penetración de la hifa a través de los estomas y pocas horas después se produce la infección. Los síntomas de la enfermedad (manchas) aparecerán 4-5 días después y si se dan las condiciones adecuadas se reiniciará el ciclo. (Ilustración 2).
Imagen 1: Daños en cuello de la panícula y en granos.
Los síntomas, que comienzan a manifestarse en rodales (Imagen 4), se ven a simple vista porque dan aspecto de áreas quemadas y pueden aparecer en cualquier estadio del cultivo: en hojas, tallos, cuello de la panícula y panícula, presentando MAYOR SENSIBILIDAD desde principio de ahijado hasta grano duro (marcados en naranja) y SENSIBILIDAD CRÍTICA desde máximo ahijado hasta grano lechoso (marcados en rojo) y que condicionarían la producción (Tabla 1).
En hojas, la sintomatología son manchas alargadas, de tonos grisáceos en su parte interior y con bordes de color marrón y llegando a amarillentos en el exterior.
En el cuello de la panícula la sintomatología se presenta en forma de necrosis, que impide la circulación de la savia, llegando a veces a troncharla. Los granos de la panícula pueden quedarse vacíos en las infestaciones más tempranas y en infestaciones tardías quedan manchados (Imagen 1).
En la comarca de La Janda (Cádiz), el famoso viento de Levante (viento del Este), tan perjudicial durante la siembra o floración, es de gran ayuda en las fases donde una infección por piriculariosis puede ser determinante para el rendimiento final del cultivo, llegando incluso a disminuir la necesidad de realizar tratamientos fitosanitarios.
| Materia activa | Terrestre | Aérea | Autorización excepcional |
| Azoxistrobin 25% p/v | x | x | Andalucía y Cataluña desde el 15/07/2019 al 15/10/2019 |
| Procloraz | x | ||
| Procloraz + Propiconazol | x | ||
| Procloraz + Tebuconazol | x | ||
| Trifloxistrobin | x |
Las pérdidas económicas que provoca no son tan severas como las de Pyricularia oryzae, aunque está presente en todas las zonas arroceras.
La enfermedad se desarrolla cuando tenemos presencia de inoculo en restos de cultivo del año anterior o en la semilla, hojas mojadas y temperaturas entre 16-36 ºC provocan el desarrollo de la enfermedad.
Los síntomas al principio se pueden confundir con los de piriculariosis, aunque pronto toman su forma y color característicos: manchas pequeñas circulares, de interior marrón-oscuro y borde exterior amarillento y en la panícula, manchas que en algunos casos pueden llegar a oscurecer el grano por completo. Al contrario que en los ataques por Pyricularia oryzae, no se produce necrosis en el cuello de la panícula ni daños en el raquis.
El control de la enfermedad se realiza de forma preventiva, al igual que en el caso de la piriculariosis.