Autor: Carlos Águila
Apasionado del mundo del vino y sus historias, Licenciado en Marketing.
Autor: Carlos Águila
Como consumidores, tenemos que tomar conciencia de que es necesario pagar unos precios justos al adquirir alimentos para tener un sector agrícola viable y sostenible. Ellos, los agricultores, son héroes silenciosos, que hacen un trabajo necesario e impagable.
Son los agricultores, quienes dedican sus vidas enteras a trabajar la tierra y a producir alimentos, son personas, por desgracia cada vez menos y más mayores, que luchan para vivir de su esfuerzo y que, a la vez, cuidan nuestros paisajes, un oficio y una forma de vida en proceso de extinción, que va perdiendo peso a cada generación que pasa, sin que a nadie le preocupe demasiado, pero su función y su labor son impagables.
La historia de la viticultura en España, es una constante lucha contra las plagas, las enfermedades, el control de la propiedad y el precio de la uva.
Lo recordaré toda mi vida, era una tarde más de poda en el viñedo de mi abuelo Vicente, mi abuela se acercaba con su caminar vivo, su sonrisa permanente que ilumina su rostro y su cesta, donde estaba el pan de payés recién hecho, azúcar y la botella de vino,… ese día, mi abuelo y mi abuela me ensañaron a hacer milagros.
Nos sentamos para descansar, y mi abuela comenzó a preparar mi merienda, el pan crujiente emborrachado en vino y con mucho azúcar, ¡qué grandes meriendas para esas tardes frías de invierno siendo yo un niño de 10 años! Mientras mí abuelo sacaba su cuchillo para cortar unos trozos de queso, le dijo a mi abuela:
Mis ojos, se abrieron como sandías,… ¿preparado para hacer un muerto? Mi abuelo se levantó, me miro, y sin terciar palabra me indicó que lo siguiera, me llevó junto a una vid centenaria a suyo lado, había otra vid muerta, la arranco y excavo en el suelo, cogió un sarmiento, y lo enterró unos 25 centímetros, bajo una pequeña piedra, dejando el extremo en el lugar deseado y con dos yemas.
Mi cara de tristeza y absoluta extrañeza, hizo que mi abuela reaccionara.
Viñedo
Los ‘Rabassaires’ eran agricultores que cultivaban una tierra bajo el contrato de ‘rabassa morta’ (cepa muerta). La ‘rabassa morta’ era un contrato por medio del cual se cedía a un agricultor una porción de tierra para que cultivara viña, con la condición de que el contrato quedaba disuelto en caso de que murieran dos tercios de las primeras cepas plantadas. A cambio, debía entregar al propietario una parte de su cosecha anual.
En el siglo XVIII, al aumentar el valor de las tierras, a la vez que se producía una inflación creciente, los propietarios consideraron que se veían perjudicados. La mejora de los métodos agrícolas prolongaba extraordinariamente la vida de las cepas, mientras perdía valor el precio del arrendamiento que así se extendía por varias generaciones.
El conflicto fue resuelto a favor de los propietarios por la audiencia de Barcelona, que falló en 1756 que el contrato quedaba cancelado con la muerte de las cepas o bien al cabo de 50 años. Este sistema causó un gran número de conflictos, especialmente a raíz de la muerte de las cepas con la llegada de la filoxera.
Un evento, es la posibilidad de que algo suceda,… y un evento, tiene también entre sus objetivos establecer vínculos de comunicación entre personas; como cuando los ‘rabassaires’ se comunicaban para transmitir el secreto y la técnica de generación en generación. Y eso, es lo que sucedió en Madrid el pasado octubre.
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Las esporas liberadas por los patógenos de las EMV infectan la madera recién podada. Es un problema que puede dañar drásticamente el viñedo, causando un aumento de costes y pérdidas financieras.